domingo, 13 de julio de 2008

De profesión...

..."modelo y acróbata vaginal". Eso rezaba en el rótulo colocado a media altura del cuerpo de una señorita con pinta "exótica" que acaba de salir en la tele. Entre esto y la "liadora de tortas" que me comentaba esta mañana Arwen, estoy que alucino.

¿Alguien conoce a alguna acróbata vaginal? ¿Tenéis idea de qué coño (y perdón por la redundancia) es eso?

Actualización: Mirad lo que he encontrado.


martes, 1 de julio de 2008

Y de postre...

Hoy he ido a comer con unos compañeros de trabajo. A la salida, nos hemos cruzado con unos mozalbetes del pueblo. A los dos segundos, empiezan a gritarnos:

-¡Desgraciaos!
-¡Muertos de hambre!

Yo, al principio, ni he caído en la cuenta de que se referían a nosotros.
He decidido no darle vueltas. Pero no lo entiendo. En fin...

martes, 3 de junio de 2008

¡Quiero mis 1.300!

Estos días estoy cogiendo un complejo de llorona... Pero es que no dejan de sangrarme dinero por todas partes.
En primer lugar, Hacienda. Que todos los años se equivoca y me devuelve muchísimo menos de lo que me tiene que devolver. Todos los años me quitan dinero, todos los años es por lo mismo y todos los años tengo que ir a explicarles en qué se equivocan. Un error, que si no subsano, me cuesta 1.000 euros.

En segundo lugar, el seguro del coche, que este año me había subido, según el extracto de mi cuenta, nada menos que 300 eurazos. 300. Como suena. Llamo y resulta que me habían incluido un parte en una casilla errónea y de ahí la confusión.

Total: 1.300. Uno detrás de otro.

A ver quién el próximo que me pega el sablazo.


domingo, 25 de mayo de 2008

¿ A las barricadas?

El día 21 se convocó una huelga de profesores en Andalucía para solicitar la retirada definitiva del dichoso plan de Calidad de la Enseñanza, que, en resumidas cuentas y siempre desde mi punto de vista, no es más que un vil intento de soborno de la administración. En él se nos dice que podremos cobrar hasta 7.000 euros más repartidos en cuatro años si aprobamos a más alumnos. En el documento se insiste varias veces en lo importante de una "buena práctica docente", como si no se estuviese haciendo ya.

Hoy acabo de corregir unos exámenes de sintaxis de 2º de ESO y tras estar todo el año invirtiendo horas y horas en hacer oraciones (no entro en la cuestión de si esto es más o menos útil) resulta que aprueban 2. Dos. Se me parte el alma. Y esta vez, lo siento porque sé que suena mal, pero tengo mi conciencia muy, muy tranquila. No han hecho nada. Tiraron la toalla desde el principio y no quieren estudiar sintaxis. Y da igual lo que les motive, lo fácil que se lo ponga o lo mascadito que se lo dé. Dos. En eso queda mi trabajo.
Y pretenden que apruebe a niños que están acostumbrados a hacer nada a cambio de una curiosa simbiosis: ellos aumentan su estadística de aprobados y yo pongo la mano y miro a otro lado. Pues no me da la gana. Mi trabajo me lo tomo en serio y merezco un respeto como profesional. Y dado que la Administración no nos respeta lo más mínimo, me tengo que dar yo a respetar. Y no me da la gana que me sobornen.

No pertenezco a ninguno de los sindicatos que convocó la huelga, pero me uní a ella. En mi centro, de 60 profesores, hicimos huelga unos 8. Eso sí, luego tengo que aguantar que todos se quejen de lo mal que están las cosas, de lo que se nos maltrata, pero cuando hay que plantar (y me perdonen la expresión) los huevos en la mesa, la gente se raja y mira a otro lado. Así nos va. Nos merecemos toda la mierda que nos está cayendo en lo alto y mucha más. No todo el mundo tiene por qué secundar una huelga, pero en mi centro se votó en contra del plan de Calidad. Y éramos bastantes más de 8.

Ocho a los que se nos quitarán 70 euros (que no es lo que gano en un día, fijo) en la próxima nómina. Que eso es lo de menos. Por mí, se los pueden meter por salva sea la parte. Lo que me indigna es la falta de dignidad.

domingo, 4 de mayo de 2008

Arte conceptual

A pesar de lo que Juan Sánchez, “pintor y artista conceptual”, había pensado al principio, aquella señora no había venido a hacerle el amor. Aunque se encontraba completamente desnuda, la distancia a la que se mantenía y su actitud sumamente afectada le dejaban bien claro su propósito.

-Quiero que me pinte usted.

-¿Cómo?

-Que me haga usted un retrato, vamos.

Ahora se explicaba la secuencia de los hechos: la intrusión repentina, la irrupción en su estudio y el strip-tease menos erótico y sugerente al que había asistido en la vida. Porque en aquella señora todo era evidente, rotundo. Como muestra, no había más que mirar la ropa esparcida por el suelo: un vestido amorfo y marrón, un sostén que podía servir de carpa a un circo y una braga-faja que podía emplearse como cama elástica para tres generaciones enteras de acróbatas rusos. Saltando todos a la vez, por supuesto.

“¡Otra que ha visto demasiadas veces Titanic! ¡Cuánto daño nos ha hecho esa película a los pintores de categoría!”. Y era cierto. Desde el estreno de la película, no transcurría un mes sin que pasaran tres o cuatro mujeres por el estudio dispuestas a que las retratase desnudas. Pero claro, las señoras que se plantaban en su casa distaban mucho de ser Kate Winslet. Esta, sin ir más lejos, en vez de tener un pedrusco colgado al cuello, tenía metros y metros de pellejo. Juan no pudo evitar recordar el momento de la matanza en su pueblo. “¡La de kilos de embutido que podrían despacharse con esa papada!”.

-Pagaré lo que sea. ¿Me pongo aquí?

A Juan no le quedaron ganas ni fuerzas para explicarle a la señora que debería haber pedido cita, que no podía atenderla en ese momento. Pero no lo hizo. Más que nada, porque lo único que deseaba era que “aquello” saliera cuanto antes de su estudio, de su casa, de su vida.

Así que cogió su lienzo y sus útiles y se dispuso a retratar a la señora.

-A ver, ¿le importa subir un poco más la cabeza? Póngase así… Levante el brazo por detrás de la cabeza (como si eso fuese a arreglar algo). Así, muy bien. No se mueva.

Pasaron tres horas de indicaciones y poses antes de que Juan dijese:

-Ya está.

La señora, impaciente, se abalanzó sobre el lienzo, deseosa de ver su retrato.

Y lo que vio fue esto:


Fue tanta la indignación que sintió que se quedó allí, inconsciente, desparramando su humanidad sobre el frío parqué.

Juan Sánchez, pintor y artista conceptual, sintió que su arte no había sido comprendido. Una vez más. Y lo que era peor: no sabía qué hacer con la gorda que yacía en el suelo de su estudio.


Foto

lunes, 10 de marzo de 2008

Para compensar un poco lo del otro día

Tópico que se confirma. En este caso. Yo creo que a esta la han buscado a propósito, porque no se puede ser más cortita...

martes, 4 de marzo de 2008

Uno de esos (raros) días


Eso ha sido hoy. Uno de esos raros días que te hacen congraciarte con tu trabajo. En estos días en los que corrijo exámenes y tengo la sensación de que nada de lo que me esfuerzo por explicarles les interesa ni se les queda; en estos días en los que tengo que aguantar una memez tras otra de boca de los políticos que no tienen la más mínima idea de cómo está realmente la educación (para bien y para mal); en estos días en los que no hago más que echar horas rellenando una y otra vez papeles que me apetece meterle por salva sea la parte a más de uno...

Algo maravilloso ha ocurrido en uno de estos días. Hoy, concretamente. Y sin esperarlo. Mandé a mis alumnos de tercero que hiciesen voluntariamente un trabajo sobre el contexto histórico de la España del siglo XV, que es lo que estamos viendo en Literatura. A pesar de que están hasta arriba de exámenes, algunos de ellos aceptaron el reto. Hoy les tocaba exponer sus trabajos y no solo lo han hecho de maravilla, sino que me han emocionado, los jodíos. Lo han bordado. Han salido primero un chico y una chica en plan formalito y meticuloso. Todo estupendo. Pero el "boom" ha sido un alumno que, he de confesarlo, a principios de curso me daba un poco de miedo. Es lo más raro que yo he visto en mi vida. En toooodos los sentidos. Pero es un cielo de persona. Es sensible, gracioso e inteligente. Y hoy me ha hecho recordar por qué me dedico a esto.
Me ha entregado un trabajo de un folio y medio y cuando ya empezaba una a poner cara rara en plan "anda que te lo has currado bastante", el chaval me ha dicho:

-"Maestra, espérate, que voy a hacer la exposición".

Y con un par, ha dividido la pizarra en dos. En un lado, ha hecho un macroesquema con todo lo relevante del siglo XV: final de la Edad Media, descubrimientos, reyes, relaciones de España con otros países, escritores... En el otro, un mapa de la península ibérica y la distribución de los reinos de la época. Y de cabeza, ha ido desarrollando el esquema, cambiando la distribución de los reinos en el mapa conforme avanzaba el siglo, explicándoselo a los compañeros con rigor expositivo y con una gracia que no os podéis ni imaginar, porque al chaval hay que verlo. Me lo he pasado en grande viéndolo, me he reído hasta llorar y hemos echado una hora estupenda (que se me ha hecho cortísima) gracias a él. Cuando ha terminado, he sido la primera en aplaudirle y no me he levantado y le estampado dos sonoros besos en las mejillas por si me denunciaban por acoso.

Hoy he venido en el coche feliz comentándole a un compañero lo que habían hecho "mis niños". Hoy no he salido del centro con ganas de ligarme las trompas para no traer más monstruitos al mundo. Hoy soy yo la que tiene que darles las gracias a ellos porque me han hecho reír, estar orgullosa de ellos, saber que no todo lo que les digo cae en saco roto, sentir que todo esto, aunque solo sea muy de vez cuando, merece la pena. Que la palabra maestra es la más hermosa del mundo.

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