lunes, 10 de marzo de 2008

Para compensar un poco lo del otro día

Tópico que se confirma. En este caso. Yo creo que a esta la han buscado a propósito, porque no se puede ser más cortita...

martes, 4 de marzo de 2008

Uno de esos (raros) días


Eso ha sido hoy. Uno de esos raros días que te hacen congraciarte con tu trabajo. En estos días en los que corrijo exámenes y tengo la sensación de que nada de lo que me esfuerzo por explicarles les interesa ni se les queda; en estos días en los que tengo que aguantar una memez tras otra de boca de los políticos que no tienen la más mínima idea de cómo está realmente la educación (para bien y para mal); en estos días en los que no hago más que echar horas rellenando una y otra vez papeles que me apetece meterle por salva sea la parte a más de uno...

Algo maravilloso ha ocurrido en uno de estos días. Hoy, concretamente. Y sin esperarlo. Mandé a mis alumnos de tercero que hiciesen voluntariamente un trabajo sobre el contexto histórico de la España del siglo XV, que es lo que estamos viendo en Literatura. A pesar de que están hasta arriba de exámenes, algunos de ellos aceptaron el reto. Hoy les tocaba exponer sus trabajos y no solo lo han hecho de maravilla, sino que me han emocionado, los jodíos. Lo han bordado. Han salido primero un chico y una chica en plan formalito y meticuloso. Todo estupendo. Pero el "boom" ha sido un alumno que, he de confesarlo, a principios de curso me daba un poco de miedo. Es lo más raro que yo he visto en mi vida. En toooodos los sentidos. Pero es un cielo de persona. Es sensible, gracioso e inteligente. Y hoy me ha hecho recordar por qué me dedico a esto.
Me ha entregado un trabajo de un folio y medio y cuando ya empezaba una a poner cara rara en plan "anda que te lo has currado bastante", el chaval me ha dicho:

-"Maestra, espérate, que voy a hacer la exposición".

Y con un par, ha dividido la pizarra en dos. En un lado, ha hecho un macroesquema con todo lo relevante del siglo XV: final de la Edad Media, descubrimientos, reyes, relaciones de España con otros países, escritores... En el otro, un mapa de la península ibérica y la distribución de los reinos de la época. Y de cabeza, ha ido desarrollando el esquema, cambiando la distribución de los reinos en el mapa conforme avanzaba el siglo, explicándoselo a los compañeros con rigor expositivo y con una gracia que no os podéis ni imaginar, porque al chaval hay que verlo. Me lo he pasado en grande viéndolo, me he reído hasta llorar y hemos echado una hora estupenda (que se me ha hecho cortísima) gracias a él. Cuando ha terminado, he sido la primera en aplaudirle y no me he levantado y le estampado dos sonoros besos en las mejillas por si me denunciaban por acoso.

Hoy he venido en el coche feliz comentándole a un compañero lo que habían hecho "mis niños". Hoy no he salido del centro con ganas de ligarme las trompas para no traer más monstruitos al mundo. Hoy soy yo la que tiene que darles las gracias a ellos porque me han hecho reír, estar orgullosa de ellos, saber que no todo lo que les digo cae en saco roto, sentir que todo esto, aunque solo sea muy de vez cuando, merece la pena. Que la palabra maestra es la más hermosa del mundo.

Imagen

lunes, 11 de febrero de 2008

Relaciones duraderas


"-Oye, ¿y tú llevas mucho con tu novia? ¿Cómo te va?
-De lujo, tío. Ya llevo gastadas dos cajas de condones."

Diario de clase. Semana pasada. Fuente: un compañero.
Para que luego digan que el romanticismo ha muerto.

jueves, 7 de febrero de 2008

Física sin química

El lunes pasado, me propuse hacer un esfuerzo y darle una oportunidad a la serie que Antena 3 ha estado anunciando a bombo y platillo durante las últimas semanas y que nos ha vendido como la vida de un instituto vista desde la perspectiva de unos profesores novatos.

Me esperaba cualquier cosa: discursitos típicos (que los hubo), alumnos de todo pelaje (rebeldes algunos, sí, pero modositos comparados con la realidad) y profesores súperchuliguays de la muerte y muy enrollados.

Bueno, pues la serie colmó y superó mis expectativas. La primera, en la frente. Comenzó el capitulito con la súper model Blanca Romero (anteriormente conocida con el nombre ¿artístico? de “la Perra”) acostándose con un mozuelo que posteriormente -y previsiblemente, todo hay que decirlo- resultó ser un alumno del instituto al que se incorpora. Ahí, enganchando al personal a base de realidad (irreal) y un buen revolcón (perdón, quise decir “guión”).

No entro en cuestiones obvias como lo predecible de la trama o la similitud con el inicio de series de calidad como “Anatomía de Grey” (al principio de ésta última, Meredith tiene un rollete con Derek, que luego será su residente). Como siempre, la profesora de Filosofía (la susodicha “Perra”), superenrollada. Ella entra, los chavales, alguno con más años de mili que la cabra de la legión, se sientan y se callan. Ella les pregunta qué les hace felices y ellos, reaccionan y ¡voilá! la clase va divinamente. Intenta romper su relación con el yogurín, que tiene 17 años. Él insiste.

La de Literatura lo pasa peor. Se muestra insegura, titubea y claro, se la comen. Pero ella encuentra un tema que engancha a los alumnos (“Cosas que quiero hacer antes de morir”) y también le van respondiendo.

Otro alumno está en coma y tras cuatro meses, al parecer irreversible, los padres lo desconectan para donar sus órganos. Otro, se suicida. Tenemos a la gótica empollona, a la hippy, al chino… En fin, un topicazo tras otro.

Pero lo mejor vino al final. Cuando creía que ya no me quedaba nada que ver, resulta que la profe de Filosofía acaba comiéndole el morro al niño de 17 años apoyados en una cabina.

Al día siguiente, mis alumnos que me preguntan: “Maestra, ¿has visto la serie de Física y Química? Es que es como la vida real…”

Si eso es la vida real, ¿en qué dimensión desconocida habito? ¿Seguís recibiendo mi señal?

Yo sigo a lo mío, con mis cafres a los que por cierto, este año, adoro. Que conste. Me gusta trabajar con chavales mínimamente educados (de los que no te escupen desde lo alto de la escalera cuando pasas debajo) y me gusta mi profesión. Por si parece que siempre me estoy quejando.

miércoles, 23 de enero de 2008

Perlas

1) Lee el texto y contesta a las preguntas: (1’2 puntos)

Una lúgubre noche de noviembre vi coronados mis esfuerzos. Con una ansiedad que casi era agonía, reuní a mi alrededor los instrumentos capaces de infundir la chispa vital al ser inerte que yacía ante mí. Era ya la una de la madrugada cuando […] vi abrirse los ojos amarillentos y apagados de la criatura; respiró con dificultad, y un movimiento convulso agitó sus miembros.

[…] Su piel amarillenta apenas cubría la obra de músculos y arterias que quedaba debajo; el cabello era negro, suelto y abundante; los dientes tenían la blancura de la perla; pero estos detalles no hacían sino contrastar espantosamente con unos ojos blancuzcos, una piel acartonada y unos labios estirados y negros.

Yo había trabajado sin descanso durante casi dos años con el único objeto de infundir vida a un cuerpo inanimado. […] Ahora que había terminado […] un intenso horror y repugnancia me invadieron el corazón. Incapaz de soportar el aspecto del ser que había creado, salí precipitadamente de la habitación y estuve paseando por mi dormitorio durante mucho tiempo, sin poder calmar mi espíritu ni dormir.

Inerte: sin vida, muerto.

Mary SHELLEY: Frankenstein (o el moderno Prometeo). Edit: Alianza.

a)Haz un resumen del texto con tus palabras.


Respuesta de una alumna:

En una noche de noviembre, había una legumbre.


Ahí queda eso.

domingo, 20 de enero de 2008

Vuelta al cole

O al cursillo, mejor dicho. Hace unos meses, me apunté junto a otros dos compañeros del instituto en el que trabajo a un cursillo para aplicar el cine en las asignaturas de Lengua e Historia. Y en eso estoy las tardes de los lunes y los miércoles. La verdad es que estoy muy contenta con el tema y con el profe, que parece el típico abuelito que te va contando batallitas. Empieza hablando de los distintos tipos de planos y acaba comentando lo que cobró Vivien Leigh por “Lo que el viento se llevó” (por poner un ejemplo).

Pero lo realmente interesante está en las mesas, es decir, en la parte de los supuestamente aplicados estudiantes. Todos maestros y profesores. Pero si alguien nos echase un vistazo desde fuera (yo misma, en uno de los numerosos viajes astrales que hago durante las exposiciones del profe), vería una jauría no muy diferente a la de un aula de la ESO.

Sin ir más lejos, tengo sentado detrás a un tal J.L. que no para de comentar todo lo que dice el profesor. Bueno, J.L. no comenta: apunta, señala, matiza, aporta y depura. Vamos, que no hay quien lo aguante. Oficialmente, el Gordopilo del grupo.

Tenemos frikis, charlatanes (el otro día el profesor tuvo que callarse hasta que JL terminó de exponer su lucidísima disertación sobre el grupo Dogma a la compañera de al lado), dormilones (uno de mis compis, el pobre, que pega cabezaditas.Tiene un hijo pequeño y otro en camino. No digo más.), travestis, y listillos que se ríen de todo el mundo (mis compis y yo, por ejemplo).

En fin, que me asombra ver cómo cambiamos los adultos, y encima profesores, en cuanto nos sentamos detrás de un pupitre. ¿Les pondrán algo a las sillas?

sábado, 12 de enero de 2008

Bienvenida, Mrs. Marshall

La que se montó hace un par de días en mi instituto. Tras la conclusión de unas obras de ampliación que han durado más que la construcción de El Escorial, ayer llegó el día en que el cargo de turno vino a inaugurar oficialmente el chiringuito.

Consecuencias de la visita: se trastocó el horario normal del centro. Se dieron cuatro horitas seguidas de clase (lo normal son tres), recreo y dos horitas más. No sé si habéis pasado por la experiencia, pero si normalmente están los nenes hambrientos a tercera, no os quiero ni contar lo que era tenerlos sin comer una hora más. Desde luego, así no entra la Administración en contacto con el día a día de la enseñanza ni de coña.

Para colmo, la profesora que tenía que dar clase a los pandoros no vino. ¿Y quién estaba de guardia? ¡Premio! La menda lerenda. Así que tuve una regresión, mientras entraba en aquella clase que, casualmente, quedaba pared con pared con el pasillo donde habían colocado toda la parafernalia propia de estas ocasiones, a saber:

-Cutre-placa para conmemorar el acontecimiento. Además, según apuntó un compañero, está torcida.
-Banderitas de Andalucía a gogó.
-Atril para los discursitos. Sí, sí, esos en los que todos se congratulan de lo bien que están las cosas y de la cantidad de dinero que nos da la Administración. (¡Qué buenos son!).
-Altavoces para poner música ambiental. En este caso, el himno de Andalucía.
-Dentro del kit entraban también dos niñas con sendos ramos de flores para recibir a la representante de la susodicha Administración. Como si fuera la reina doña Sofía, vamos.

Bueno, pues ahí estaba todo preparado y como digo, pared por pared, la nueva remesa de pandoros 2008 a los que no tengo el gusto de darles clase. Vamos, como si pones a un elefante con epilepsia al lado de una colección de porcelana china de la dinastía Fu-Manchú.

Y yo, en medio. Mientras intentaba escuchar algo de los discursos a través de la pared, los chavales estaban dentro hablándose a grito pelado (“¡Es que yo hablo así, maestra!”) e insultando a alguien que pasaba por la calle (alguien a quien llamaban “Cebolla”. No sé). Cuando me voy para los de la ventana a llamarles la atención (no podía pegarles una voz porque estaban todos los peces gordos a tres metros) y logro que se callen, resulta que otros dos habían cogido una silla y se estaban asomando por un cristal que hay al final de la pared y que da al pasillo.

Les digo que bajen de las sillas. Bajan. Fuera, alguien termina un discurso y aplauden. Mis pandoros, imbuidos por un espíritu mimético, aplauden y jalean desde dentro.

Y me acuerdo de las inauguraciones, los altos cargos, los paripés y la hipocresía que hace que estés con un grupo como los pandoros a menos de tres metros de un alto cargo de la Administración, y no puedas decirle: “Pase usted y vea”.