
De lo mucho que no entiendo de la cosa educativa, en particular, ni de la vida, en general.
domingo, 26 de julio de 2009
viernes, 24 de julio de 2009
Pos- it que somos horteras
Y conste que sé que "pos-it" está mal escrito, pero lo voy a dejar así. Vengo entre flipada y cabreada de un espectáculo que se llama Soñando a Bécquer. El espectáculo en sí me ha gustado. Probablemente haya ayudado que yo ya iba dispuesta a ver cualquier cosa que me quisieran contar de Bécquer y bueno, al final no ha estado mal. Dejémoslo ahí. Bueno, no, una cosita: ¿por qué siempre hay algún repelente entre el público que se dedica a recitar a la par de los actores? Es que siempre me toca uno de estos detrás. Me pasó cuando fui a ver La vida es sueño y casi le meto el codo en la boca al espontáneo que se puso a hacer de Segismundo. ¡Leches! Que quien más, quien menos, todos nos sabemos lo de "¡Ay, mísero de mí! ¡Ay, infelice!... y los sueños, sueños son". Y hoy, lo mismo. ¡Es que no lo soporto! No hace falta demostrar la vasta cultura de uno, y menos con actores trabajando delante.Y ya me estoy liando. El caso es que con la entrada al espectáculo, podías visitar el Panteón de Sevillanos Ilustres, que es donde descansan sus restos y los de su hermano. Y es para no creérselo, pero ¡he pasado de largo de la tumba! Si no llega a ser por mis amigas, no la veo. La lápida está en una zona muy baja, casi pegada al suelo. Aunque viendo lo que la rodeaba no sé cómo he podido pasar de largo. Decenas y decenas de "posit" multicolores con mensajes de todo tipo. Muchos de ellos ñoños y otros tan sentidos como "Llama a casa" o "A ti también te queremos, Valeriano, hombre". Entiendo que den ganas de dejarle unas palabras, pero eso es, para mi gusto, una horterada innecesaria. No sé, ¿la tumba de Bécquer llena de post-its? Vaya por delante mi respeto a todos; me imagino que hay gente que ha dejado su mensajito con un sentimiento sincero, pero es demasiado para mí.
viernes, 17 de julio de 2009
¡Ay, omá qué susto!
Salgo a la calle y veo la puerta de mi vecino abierta. "Ha bajado", deduzco. Aprovecho para tirar la basura (he hecho zafarrancho de limpieza y tengo bolsas y bolsas llenas de papeles) y, rodeando el cordón policial, llego al contenedor. Tras una charla con un par de señoras a las que no conozco de nada (ya se sabe, estos episodios traumáticos unen mucho) y que no hacían más que hablarme de sus hijos, no sé por qué razón, vuelvo a mi bloque y me encuentro a mi vecino de al lado y a la vecina del tercero que me miran, estupefactos:
-¿Y tú de dónde vienes?- me preguntan.
-He bajado a ver lo que pasaba y a tirar la basura.
Y va mi vecino y me suelta:
-¡Ay! Pues mira que he avisado a todo el bloque.(¿? A mí, no) Es que creí que no estabas en casa. Como no estás nunca...
Los tiene cuadrados este. ¡Leches! En una cosa así, hijo mío, llama, llama por si las moscas. Que ya me veo calcinada y devorada por mi gata (esta, a poco que pasara hambre, me hincaba el diente sin pensárselo mucho) y a mi vecino saliendo en "Gente" comentando: "Es que como no hacía ruido...".
Y aquí ando, viendo la tele (de todas formas, hoy tenía que madrugar para ir a la abogada) y pensando en realizar con mi gata una serie de simulacros para que se meta en la gatera a la primera y no tener que dejarla aquí tirada, la pobre.
Actualización: pues como dice Món, mi anónima favorita, la cosa al final no ha sido moco de pavo. El loco del primero, que decía que todos los vecinos lo odiaban. Por lo visto, prendió una de las bombonas y el cabrón salió a dar un paseo al perro. Ya se podía haber quemado los huevos. No os podéis imaginar lo que ha sido esto esta noche. Ahora están todas las maris loquitas, deseando salir en la tele; ya han pasado varias cámaras por aquí. ¡Ayyy! En mi barrio no hay más que sonados. Empezando por mí.
Y fuera de coñas, muchas, muchas, muchas gracias a la Policía y a los Bomberos que han intervenido rápida y eficazmente. Esto podía haber sido una tragedia. El desgraciado este tenía distribuidas bombonas y gasolina por todas las plantas. Para matarlo, vamos. Si quería incendiar algo, podía haber cogido una de las bombonas que tenía, metérsela por el culo y pedir fuego a algún vecino. Hubiese sido mejor para todos.
miércoles, 15 de julio de 2009
Errores médicos
sábado, 4 de julio de 2009
Aves nocturnas (II)
Mención aparte merecen las pitonisas que pululan por los programitas nocturnos. Hace dos días, una de ellas se lució:
-¡Hola! Soy Escorpio.
-Buenas noches, Escorpio. ¿En qué te puedo ayudar? (Empezamos bien).
-Verás, es que yo quería hacer una consulta general.
-¡Ay, cariño! Sabéis que tenéis que preguntar por cosas concretas.
-Bueno, verás, es que he pagado mucho dinero para hablar contigo. (Con voz dulce y melosa).
-Bueno, venga, vamos a empezar. ¿Por qué quieres preguntar?
-Hmmm… Quiero saber si voy a vender mi casa.
-Elige un número: 1 ó 2.
-El 2.
-Bueno… (dice mientras despliega frente a ella las cartitas). Veo que llevas un tiempo queriendo vender un piso (¡no me digas!). Esto… esto hace un tiempo que está estancado (claro; si no, no te preguntaría).
-Pero, ¿lo vendo o no?
-Hombre, venderlo lo vas a vender, pero no inmediatamente, ¿eh? Esto va tardar un poco… (Se ve que la señora ve el telediario y se ha enterado de que hay algo llamado “crisis”).
-¿Cuánto?
-Un tiempo, pero lo vendes, ¿eh? Así que tranquila. (Mientras, va recogiendo las cartas). Bueno, Escorpio, buena suerte…
-¡Ay, Ama Rosa (vamos a llamar así a la pitonisa), que llevo mucho esperando para hablar contigo!
-Lo sé, cariño (ellas son así de afectuosas), pero hay más gente…
-Sí, ya (con voz dulce). Pero me he gastado mucho dinero al teléfono (voz de maruja a la que le quitas, por accidente, un ejemplar de braga-faja baratísimo en un montón de estos que ponen en las rebajas) y creo que puedo hacerte otra preguntita… ¿verdad? (voz melosa otra vez).
Ama Rosa que mira a control y asiente.
-Bueeeno, venga. ¿Qué quieres saber?
-Pues te quería preguntar por el amor (¡cómo no!). Verás, es que me separé hace unos años y, al poco de separarme, conocí a un hombre, que no es con el que estoy ahora, porque yo ya he rehecho mi vida. Yo lo llamé varias veces, pero él no me contesta a las llamadas.
-Con tu pareja actual, no estás bien, ¿no? (hombre, si tiene pareja y sigue pensando en un tío al que conoció hace años, digamos que muy bien no tiene que estar, no).
-Pues verás, es que el hombre con el que estoy me debe dinero. Yo lo quiero mucho, pero quiero saber también si me va a pagar o no, porque yo lo quiero mucho, pero necesito el dinero…
La otra que está ya con las cartas en la mesa y, haciendo gala de sus “dotes” , suelta:
-Mira, Escorpio, las cartas me dicen que a ti no te va muy bien con los hombres (¿las cartas? ¡Te lo ha dicho ella! Si mira el historial que tiene la pobre…).
-Pero, ¿sigo llamando al hombre que conocí?
-No. No lo hagas, porque aquí veo que tú a ese hombre no le interesas para nada (a ver, si no, le habría devuelto las llamadas). Olvídalo, que no te hace bien.
-Bueno, ¿y lo del dinero?
-Pues mira, cariño, aquí veo que tu pareja no te va devolver el dinero tampoco.
-¿Y qué hago? ¿Lo dejo?
-Ay, mira, yo ahí no te puedo ayudar. No te sé decir…
-Pero debería dejarlo, ¿verdad? ¿Tú qué crees?
Pasan un rato discutiendo. Ama Rosa que intenta despedirse por segunda vez:
-Bueno, Escorpio, bonita, tenemos que cortar ya.
-Una pregunta más, por favor, que es la más importante (si era la más importante, podría haber empezado por ahí).
-No puedo…
-Mira (a estas alturas, la voz y el tono de Escorpio se parecen bastante a los de la Esteban hablando de la celebración de la comunión de su hija y del dichoso reloj) me he gastado un dineral, que me habéis tenido dos horas colgada al teléfono, así que, por favor, POR FAVOR, atiéndeme a esto que te pido.
Ama Rosa, entre hastiada y acojonada, accede:
-Bueno, pero rapidito. ¿Por qué quieres preguntar?
-Por mi hijo, que tiene una enfermedad de los huesos. Lleva así desde que nació y lo vamos a operar y quiero saber si va a curarse.
-Mira, Escorpio, cariño, yo veo que lo que tiene tu hijo es crónico…
-¿Y eso qué es?
-Que lo va a tener toda la vida.
-¡Ay, no me digas eso!
-A ver, a ver… Que después de la operación mejora, pero no se va a curar nunca del todo; es algo que va a tener para toda la vida. Y ahora, me despido, Escorpio (“¡A tomar por culo, Escorpio!”, le faltó decir).
-Bueno, pues muchas gracias, Ama Rosa.
¿Gracias? ¿Gracias? Pobre mujer que tiene un piso por vender, que está separada, con un hijo enfermo, acordándose de un hombre que conoció en el pasado y que no es con el que está. Y encima van y la chulean. En su casa y por teléfono.
jueves, 2 de julio de 2009
Aves nocturnas (I)
Aunque lo de este es de no tener vergüenza ninguna:
Y esta no ha visto un diccionario en su vida. Bueno, creo que no lee ni las señales de tráfico, que mira que tienen poco texto:
Continuará...